¿Mi hij@ vive aquí o a través de la pantalla?

Cuando un niño o adolescente pasa muchas horas conectado a las redes sociales, a internet, a los juegos en línea, etc. adicciones_mednos debemos de preguntar ¿qué hay detrás de esa conducta? ¿hasta qué punto puede dejar de ser saludable?

Resulta lógico pensar que si disponemos de una herramienta que nos mantiene conectados con el mundo las 24 horas del día estés donde estés, es relativamente fácil perder la noción del tiempo que se dedica a esa actividad o lo negativo que puede resultar a largo plazo.                                                 

¿Qué pasa, por ejemplo, con las redes sociales?

Actualmente nos movemos en un mundo en el que si no estás conectado a través de las redes sociales donde todo el mundo puede seguir tu vida minuto a minuto, casi pareciera que no existes.

Ahora reina el aquí y el ahora, la foto más bonita, el comentario más votado, el número de “likes”, la cantidad de amigos o seguidores que tengas…eso es ahora lo que manda. Y por eso no pasa nada…..¿o sí? Como casi todo en esta vida, depende.

Depende de si usas las redes sociales como recurso para comunicarte con tus amigos o con gente que hace tiempo que no ves, subes fotos de vez en cuando, sigues páginas o gente interesante que te ayude en tu formación o lo haces cuando tienes tiempo libre y te apetece compartir una parte de tu vida con los demás, o si por el contrario, lo que sucede es que ya no distingues entre tu vida real y la que te creas en las redes.

Son fotos o comentarios que no tiene porqué ser reflejo absoluto de tu realidad…sino de la realidad que tú quieres mostrar. ¿y dónde está el problema?, os preguntareis. El problema está en porqué necesitas estar constantemente ( y digo constantemente) mostrando al mundo una parte de ti que no existe, una realidad que no es la tuya, una persona que no eres…¿porqué ? Y aquí entramos en las posibles causas.

Muchas personas viven pegadas a sus teléfonos móviles porque tienen la necesidad de estar compartiendo con el resto del mundo lo que hace, dónde van, lo que comen, lo que visten, lo que leen, con quién van, durante todo el día, todos los días. Puede ser que tras eso se esconda una frustración, unos deseos desatendidos, algún problema de autoestima, sentimientos de miedo al fracaso, escasez de amistades, etc.

Además sucede los niños no suelen tener definida su personalidad ya que es en la adolescencia donde el encontrarse a uno mismo está en plena ebullición; llegan los cambios, las preguntas, las pruebas y se asume la personalidad. Por ello, los niños y los adolescentes son una población especialmente susceptible a quedarse “enganchados” a esa personalidad/imagen que recibe más “likes” o que es más aceptada socialmente, dejando a un lado sus verdaderos intereses o gustos. Basan su autoestima en la opinión que tiene los demás, en lo que hacen los demás.

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Y dejar tu autoestima en manos y en la opinión de los demás y relegar a un segundo o tercer plano tu verdadera personalidad, no es en absoluto saludable, porque esa parte de ti , que está en ti, antes o después sale a la luz y puede crearte más de un conflicto interior, sentirte perdido, incomprendido…

Hay que aprender a conocerse, darse valor, aceptar lo que uno es y luchar poco a poco por ser mejor de lo que fue ayer, no mejor que los demás. Para ello hay que saber quién eres. Y para ello no has de ocultarte tras una fachada “común y aceptada”.

 ¡Eres único y es lo mejor que tienes,
no te esfuerces en parecer igual que los demás!

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