Tradicionalmente cuando hablamos de adicciones, lo primero que se nos viene a la mente son términos relacionados con las drogodependencias o el alcohol y es normal ya que, fundamentalmente, lo más conocido sobre este tema es precisamente eso.

Pero… ¿es la única forma de adicción que existe? La respuesta es NO.

Existen adicciones con sustancia (como las anteriormente citadas) y adicciones sin sustancia o comportamentales. Adicción al juego, al sexo, a las compras, a internet, a las nuevas tecnologías, etc. son un ejemplo de adicciones sin sustancia.

Acerquémonos un poco más al concepto…

¿Qué es una adicción comportamental?

Una adicción comportamental es aquella adicción en la que el sujeto pierde el control sobre su comportamiento, interfiriendo en diferentes áreas de su vida, tanto profesional como personal.adictos-al-movil

La adicción a internet o al móvil – que estaría incluida en las adicciones a las nuevas tecnologías – son adicciones comportamentales que entorpecen el desarrollo y el estilo de vida de una persona.

La adicción comportamental, conocida también como adicción sin droga, comparte con las adicciones con sustancia la dependencia, tolerancia, síndrome de abstinencia y la interferencia grave en la vida cotidiana de la persona, aunque también tiene algunas diferencias.

Como todas las adicciones, pasa por una serie de estadios o etapas, empezando por ser una conducta placentera para la persona, pasando por una necesidad de incrementar la frecuencia de realizar dicha conducta, pérdida de calidad de las relaciones sociales o deterioro de las notas, hasta llegar a convertirse en una adicción en toda regla.

No hay que ser catastrofistas con las tecnologías

Es sabido por todos que las nuevas tecnologías nos han abierto un mundo de posibilidades a muchos niveles: búsqueda de información, redes sociales, páginas de diversos intereses, conectarse con cualquier persona en cualquier punto del mundo… las ventajas son innumerables. Por ello, no hay que ver a las nuevas tecnologías como algo negativo, sino como una herramienta que hay que saber usar. Además de internet y todas sus ventajas, también nos encontramos con los teléfonos inteligentes.

Ellos nos han permitido disfrutar de todas las ventajas de internet en un ordenador, pero de manera portátil. Con los Smartphones estamos conectados con el mundo las 24 horas del día en cualquier lugar. Con esta cantidad de posibilidades al alcance de la mano, es fácil que las nuevas generaciones (nuestros niños y adolescentes) que han crecido con la tecnología debajo del brazo, crucen la línea que existe entre el buen uso y el abuso

¿Y cómo puedo diferenciar si es un buen uso o es abuso?

El uso de las nuevas tecnologías resulta positivo siempre que no se dejen de lado el resto de actividades sociales y habituales de la persona ( estudiar, practicar deporte, ir a cine….). La cara negativa surge cuando existe un abuso por parte de la persona, de manera que ese comportamiento le provoca ansiedad y aislamiento, afecta a su autoestima y pierde la capacidad de control.

Más que el número de horas que se pase conectado, el factor determinante para saber si nos encontramos ante una adicción es el grado de interferencia negativa que ejerce ese comportamiento en la vida cotidiana del afectado, como por ejemplo, conectarse a la red nada más despertarse, dejar de salir con los amigos para hablar con ellos a través de la red, y en definitiva, reducir considerablemente el tiempo destinado a hacer sus actividades cotidianas.

Pensemos… ¿nuestros hij@s, herman@s, conocid@s, han dejado de practicar deporte igual que antes, sale menos, prefiere hablar por las redes, está todo el día pegad@ al teléfono? Quizás estemos ante un posible mal uso/abuso de las nuevas tecnologías.

En ese caso, lo mejor es acudir a un profesional para poder establecer un uso adecuado de las tecnologías y oriente a la familia sobre cómo es mejor actuar.

images-1También es clave en estos casos la prevención, saber usar los dispositivos móviles de manera consciente y adecuada y evitar, en la medida de lo posible, dejarnos envolver por las facilidades que ellos nos dan.

Por ello, os dejo unos consejos para hacer uso de la tecnología y que no interfiera de manera negativa en nuestro día a día.

  • 1.- Limitar el tiempo de conexión para que el teléfono inteligente no se encuentre activo cuando se desarrollan actividades incompatibles con su uso (si está en clase, estudiando o con otra persona en comunicación cara a cara)
  • 2.- Apagarlo cuando se va a dormir; respetar las horas de sueño
  • 3.- No llevar encima el teléfono o mantenerlo apagado en actividades de ocio o tiempo libre (salida a la playa, al monte, al cine, etc.). De este modo, podrá disfrutar completamente del momento.
  • 4.- Cuidar las relaciones interpersonales cara a cara. Evitar dejar el móvil en un lugar visible (encima de la mesa, en las manos) cuando se está manteniendo una conversación con otra persona.
  • 5.- Planificar actividades en las que no sea necesario el teléfono.
  • 6.- -Buscar un equilibrio entre las relaciones en línea y las directas.