bebito-aburridoEl aburrimiento está socialmente asociado a algo negativo, a soledad, a perder el tiempo, a ser poco productivos, etc., de manera que lo que intentamos constantemente es cubrir todos los días y casi todas las horas disponibles con actividades, porque aburrirse no es bueno….¿o sí?

Los niños, entre otras cosas, tienen de manera innata una habilidad estupenda que es la creatividad y que puede verse relegada a los últimos puestos si constantemente está ocupado en tareas y más tareas.

Cuando viene nuestro hijo y nos dice que está aburrido, es fácil recurrir a: “toma la tablet, ponte con el móvil o enciende la tele”. Son soluciones, es cierto, pero con ello no contribuimos en absoluto a potenciar las habilidades que tienen nuestros niños. Todo lo contrario, potenciamos que el niños ante el aburrimiento y el no saber qué hacer, se vuelva pasivo.                                                              

Cuando se les ofrece una actividad de este tipo, estamos perdiendo una oportunidad preciosa para fomentar el aprendizaje, la creatividad, la inventiva, la resolución de problemas… el aburrimiento es la antesala de la creatividad, no lo desaprovechemos.

¿Qué podemos hacer?

Está bien que haya actividades programadas y, sobre todo, cuando hay incompatibilidades de horarios de ocio padres/hijos, pero es importante dejar un hueco para el aburrimiento.

Además es importante que los padres actúen como guías (por ejemplo, ofreciéndoles alternativas) en lugar de decir a qué, dónde y cuándo hacer las cosas para no aburrirse. En este caso es mejor ofrecerles RETOS.

 ¿Por qué es tan importante?

El aburrimiento es un espacio y una oportunidad fantástica para que el niño investigue dentro de sí mismo herramientas para combatir el aburrimiento y que no se le dé todo hecho. Así potenciará muchas cualidades y habilidades cognitivas como la creatividad, la resolución de problemas, el pensamiento lateral, etc.

nino-rapado-imaginacion

Buenas noticias

Aunque es sabido por todos que los niños tienen una capacidad innata como es la creatividad, nunca es tarde para hacer un hueco en la agenda y dedicarse a “no hacer nada”, aburrirse, a experimentar, a inventar…

Sólo cuando la mente deja a un lado los problemas y preocupaciones es capaz de desarrollar su potencial creativo.

¿No os ha pasado nunca que estáis dándole vueltas a un problema y os quedáis atascados?

Seguramente cuando estés dándote una ducha, dando un paseo o de vacaciones, de repente se te enciende la bombilla…genial, de eso se trata. De aliviar un poco nuestra mente de preocupaciones y dejarnos aburrir de vez en cuando.

Hagamos huecos en la agenda, aburrámonos, creemos cosas nuevas, experimentemos, juguemos con los niños…siempre estamos a tiempo.

Family activities in the kids room

 Algunos consejos que os pueden ayudar…

  1. Dejarles espacio y tiempo para que jueguen y no ponerle demasiados límites del tipo “ no desordenes eso, no toques aquello, así no se juega, eso no es un juguete” o tener todas las tardes ocupadas al 100% con actividades programadas. La imaginación es un recurso valiosísimo y si ellos creen que esa escoba tan fantástica es un caballo de batalla… dejémosle que luche ( siempre y cuando no desmonte la casa, que tampoco es la idea).
  2. No reírse ni burlarse de sus ideas y hacer que entienda que eso tiene un valor, así también le enseñamos que no ha de reírse de las ideas de los demás y que es positivo pensar en alternativas diferentes.
  3. Proporcionarle materiales e ideas con las que puedan experimentar, por ejemplo, darles un par de palos y que se inventen 5 cosas que podrían ser o para las que podrían servir.
  4. Por supuesto, limitar el tiempo de uso de aparatos electrónicos como ordenador, móvil, televisión… cuanto antes los enseñemos a jugar consigo mismos y con su creatividad, mejor, ¡pero recordad que nunca es tarde para empezar!
  5. Ofrecerles juegos que les motiven para pensar, como las adivinanzas, acertijos, puzzles, darle 3 palabras y que empiece una historia, algún material y pedirle que nos haga lo que quiera, que dibuje…

 ¡A darle al coco!