Cuando terminamos una relación pasamos por una etapa complicada en la que nuestra estabilidad emocional se ha debilitado. Hemos tomado la decisión de separarnos de nuestra pareja y tenemos que enfrentarnos a una nueva etapa en la que nuestra rutina ha cambiado. Nos puede resultar más o menos difícil superarla, pero si tenemos hijos deberíamos tener en cuenta  que ellos no tienen por qué comprender nuestra decisión y pueden sacar sus propias conclusiones. Os adelantamos algunos sentimientos y pensamientos que pueden tener vuestros hijos para que podáis actuar en consecuencia. 

  • Gritos y discusiones: Tu hijo puede que haya presenciado discusiones con tu pareja o haya oído desde su cuarto vuestros enfrentamientos, sin entender por qué discutíais. Los niños solucionan sus problemas de manera diferente a los adultos. Y aunque ellos escuchen una discusión piensan que dentro de un rato todo estará bien y ya os habréis perdonado. 
  • Divorcio: Esta palabra es una de las palabras que más ansiedad puede generar en la vida de un niño. Dependiendo de su edad puede comprender lo que esta situación conlleva o no, pero aun así va a generarle malestar, todos los niños han oído hablar de lo que es el divorcio ya sea por sus familiares, amigos o los medios de comunicación y sabe que todo lo que él ha vivido hasta ahora va a cambiar. 
  • Amor: Tu hijo o hija siempre ha disfrutado de una familia unida, una familia que se demostraba afecto y se querían los unos a los otros, su primer pensamiento tras oír que se avecina un divorcio es que el amor se ha terminado, no llega a entender por qué sus padres ya no se quieren si días atrás se querían. 
  • ¿Y a mí me querrán?: Si tu hijo o hija ha visto que sus padres han dejado de quererse en un corto período de tiempo, es posible que crea que también dejaréis de quererle a él. Desde que nació sus padres le han cuidado, protegido, alimentado y dado cariño a diario, ¿Y si ya no le quieren? Vuestro hijo necesita saber que lo vais a querer incondicionalmente. 
  • Culpa: Cuando el niño empieza a asimilar la nueva situación, puede que se sienta culpable, puede pensar que el causante de la separación ha sido él, intenta recuperar en su memoria situaciones que hayan podido provocar discusiones de sus padres, o bien puede intentar que os reconciliéis prometiendo que se va a portar mejor. Hacerle sentir que no hay culpables. 
  • ¿Y ahora donde vivo?: Un niño no entiende de divorcios, custodias o recursos económicos. El solo quiere a su mamá y a su papá juntos en su casa. Esta situación puede generar mucha ansiedad. Vuestro hijo no querrá que ninguno de sus padres se vaya del domicilio familiar y ni mucho menos el querrá irse de su casa, sus rutinas, o alejarse de sus amigos. Intentad mantener la mayor estabilidad posible en su día a día. 
  • ¿Quién es el malo?: Si un niño o niña ha estado presente en vuestras discusiones, ha oído insultos, ha presenciado reproches o ataques entre la pareja, va a buscar un culpable. Va a identificar a uno de vosotros como el malo, y luego os resultará complicado desmontar esa idea de su cabeza. No hay malos ni buenos.
  • Soy invisible: En ocasiones, damos por hecho que nuestro hijo o hija es más fuerte de lo que creemos y que no le está afectando tanto esta situación. Pero sí, sí le afecta. Se siente desubicado, no encuentra su lugar en un mar de cambios. Comunicaros con vuestro hijo, indagar en sus preocupaciones. 

 

Si habéis pasado o estáis pasando por una situación de separación, os recomendamos que os pongáis en la piel de vuestro hijo y empaticéis con él. Vuestro hijo necesita amor, atención, estabilidad, confianza, consistencia, crianza, afecto, entendimiento, paciencia y sobre todo ser querido.