Las peleas entre hermanos son un gran desafío para los padres, suceden diariamente y generan un alto grado de estrés.

En ocasiones desbordan a los padres y no saben cómo alcanzar un trato amable en la familia, os dejamos algunos consejos para conseguirlo:

 

  • Enseñar a compartir: Enseñarles que los juguetes, videoconsolas, juegos etc. son de los dos y que tienen que compartirlo, pueden jugar un ratito uno y luego el otro, o la mejor opción sería jugar los dos juntos.

 

  • Pedir adecuadamente:Si les enseñamos a pedir con respeto y educación, a pedir por favor y a dar las gracias, podremos evitar una discusión. Ya que la gran mayoría de las discusiones se producen por las malas formas y las faltas de respeto.

 

  • Compartir nuestro tiempo: No podemos dedicar más tiempo a uno de nuestros hijos que a otro. Tenemos que tratarlos por igual y tener el mismo tiempo para ambos. Si uno de ellos ve que el otro recibe mayor atención es imposible que tenga buenas relaciones con su hermano ya que tendrá celos de él.

 

  • Evitar las comparaciones: Es fundamental no hacer comparaciones entre un hijo y otro, aunque creamos que vamos a conseguir una mejora por parte de uno de ellos sólo conseguiremos generar envidia o celos.

 

  • Ser un buen ejemplo: Si lo que ven nuestros hijos es que sus padres se tratan de manera amable, no se gritan y se demuestran afecto, es más probable que actúen así con sus iguales.

 

  • Favorecer la empatía: Si la pelea ya ha ocurrido, intentaremos que el niño que ha provocado el conflicto se ponga en el lugar del otro, le haremos ver que ha empujado y gritado a su hermano, o que no le ha dejado jugar con su juguete preferido. Podemos preguntarle cómo se sentiría si le pasara a él. Si comprende que ha hecho daño a su hermano, quizás en la siguiente ocasión se lo piense antes de actuar.

 

  • Modelos a seguir: Tenemos que tener que especial cuidado del ambiente que rodea a nuestros hijos, a pesar de que dentro del ámbito familiar haya un ambiente de respeto y afectividad, nuestros hijos están influenciados por otros entornos, hay que conocer cómo actúa nuestro hijo en el colegio o los programas de televisión que ve, si nuestro hijo ve la violencia como una forma de solucionar los problemas, actuará igual con su hermano y con los que le rodean.

 

  • Reforzar las conductas positivas: Cuando estemos presentes en una buena resolución de un conflicto entre hermanos por parte de nuestros hijos, tenemos que reforzarles esa conducta, podemos decirle “muy bien, has actuado genial, vamos a comer tu helado preferido”, y si en cambio vemos que el conflicto no han sabido resolverlo y ha desembocado en gritos o peleas, tenemos que reforzar negativamente la conducta, quitándole algún beneficio, por ejemplo, dos horas menos de televisión el fin de semana.