El amor y los celos están muy relacionados, y muchas personas consideran que el hecho de ser celoso es una muestra de afecto hacia su pareja.

Los celos en pequeñas dosis pueden ser saludables cuando los interpretamos por el lado de cuidar a nuestra pareja, pero en exceso pueden causar un irremediable dolor a ambos miembros de la pareja. En la época de nuestros abuelos y abuelas, no existían tantas situaciones que pudieran provocar desconfianza y vigilancia hacia la otra persona.

Hoy en día, realizamos una serie de actividades que implican relaciones sociales en las que podemos conocer a personas del otro sexo y que pueden causar celos insanos en nuestra pareja. Si confundimos el amor con el deseo de control podemos crear un problema en la pareja que acabe en ruptura.

Vamos a contaros algunos hechos que se producen en el día a día de muchos jóvenes y no tan jóvenes y que debemos vigilar si queremos que nuestra relación se base en la confianza y la libertad y no en el deseo de control y la futura autodestrucción.

WHATSAPP

¿Cómo actúas cuando le llega un whatsapp a tu pareja? ¿Le preguntas quién le ha escrito? ¿O bien esperas a que te lo cuente? ¿Y si no te lo cuenta? Tu pareja ha leído tu conversación, ¿Y si no contesta? A todos nos gusta saber con quién se relaciona nuestra pareja, y quizás a unos los conozcamos y a otros no. Pero si queremos confiar en nuestra pareja tenemos que aceptar que es natural que mantenga relaciones con otras personas de ambos sexos, y no por ello debemos exigir constantes explicaciones de las conversaciones que mantiene por whatsapp. No somos el centro de atención de nuestra pareja, puede haber muchas explicaciones más acertadas al porqué no nos responde, antes que fantasear con posibles situaciones ficticias. Las personas celosas distorsionan la mente y la percepción de la realidad.

ESPIAR EL MÓVIL:

¿Quién no ha tenido la tentación de coger el móvil de su pareja cuando se está duchando? La tentación existe, pero no por ello debemos vulnerar la intimidad de nuestra pareja, por razones legales y psicológicas. No podemos invadir su espacio. Si sospechamos que nos ocultan algo debemos encontrar otras vías basadas en la comunicación para saberlo. Si cogemos el móvil de nuestra pareja y de entrada vamos buscando encontrar algún síntoma de infidelidad, cualquier mensaje puede dar lugar a malas interpretaciones.

COMPAÑEROS DE TRABAJO:

¿Y qué me decís de ese compañer@ de trabajo que no os gusta? Somos seres sociales y por tanto mantenemos relaciones con nuestros compañeros de trabajo cada día dentro y fuera del trabajo. Es una situación que tenemos que aceptar, al igual que nosotros lo hacemos nuestra pareja es libre de relacionarse con quien quiera o con quien su trabajo le exija. Si tenemos confianza no tenemos por qué dudar de su forma de actuar con personas del otro sexo. Nuestros celos suelen ser síntomas de nuestra inseguridad y no causados por la pareja.

RESTRICCIONES:

¿Le has dicho alguna vez a tu pareja que no debería vestir así? ¿Le has prohibido salir con sus amig@s? Debemos tener claro que somos seres independientes. Nadie puede coartar nuestra libertad. Somos libres de elegir la ropa que nos ponemos, la colonia que nos echamos, o la forma de maquillarnos. Una persona necesita verse guapa para sí misma. No por ello vamos provocando las miradas ajenas. No debemos dejar que otra persona nos dé permiso para salir, ya que, si accedemos a sus exigencias lo que en un principio fue una sugerencia para quedarnos junto a él o ella, más adelante podría convertirse en una amenaza.

Los celos enfermizos son difíciles de controlar, y pueden ser síntomas de una baja autoestima, excesiva dependencia emocional, inseguridad, competencia o miedo a perder a la otra persona. El primer paso es aceptarlos, y trabajar en una relación basada en la confianza y la comunicación, y si solos no somos capaces de conseguirlo sería recomendable pedir ayuda profesional.