Una persona tóxica es aquella que no te respeta, no le importas y no te quiere.

Al verlas llegar pueden parecernos buenas personas, pero su intención es proyectar una imagen excesivamente positiva en sus víctimas.

Una persona tóxica te hace sentir mal, culpable, te aísla de tu entorno y puede mermar la confianza en ti mismo.

Son personas que menosprecian tus logros, no te dejan avanzar y minimizan tu seguridad.

Actúan con astucia, sin levantar sospechas, pero poco a poco  avanzan para lograr su objetivo.

Puede ser cualquier persona de tu círculo, tus padres, hermanos, tu pareja, un amigo o un jefe. Recuerda que a este tipo de personas no les importas, sólo necesitan descargar sus frustraciones en alguien y te necesitan.

¿Qué rasgos tiene una persona tóxica?

  • Son envidiosos: no sólo desean tener lo que tienen otros si no que ellos no lo tengan; y se frustran cuando no lo consiguen.
  • Son egocéntricos: quieren ser el centro de atención y consideran que sus intereses y opiniones son más importantes que los de los demás.
  • Son pesimistas: Siempre buscan el lado negativo. Se quejan acerca de todo, acaban desgastándote y consiguen contagiarte su pesimismo. Les gusta el papel de víctima.
  • No se alegran por los logros de los demás: destacan las malas noticias, tus defectos, nada de lo que haces les parece bien y siempre tienen algo que criticarte o corregirte.
  • No escuchan, oyen pero no te prestan atención, están siempre concentrados en sí mismos, no se ponen en el lugar del otro, no respetan las diferencias. No se puede  confiar en ellos.
  • Las personas tóxicas te llevan a hacer cosas que van en contra de tus valores y creencias recurriendo al chantaje emocional, manipulando tus deseos y actitudes.
  • Desestabilizan tu equilibrio emocional por su constante desaprobación, censura, discusiones o simples discrepancias de opinión, pudiendo generar en ti inseguridad, angustia, desasosiego, culpabilidad o ira.
  • Son invasivos: Acaparan tu espacio, y tu intimidad personal. Quieren que todo tu tiempo y atención sea para ellos.

 

Si estás pasando por una situación así puedes optar por alejarte de esta persona, olvidarte del pasado y disfrutar el presente. Rodéate de personas que te quieran y te respeten y reconstruye tu estado emocional.

Si por el contrario no puedes librarte  de esta persona, aprende a gestionar el conflicto, descubre sus manipulaciones e intenta mantener un ambiente de respeto. Estas actitudes se pueden corregir, deshacer o romper.

Un psicólogo puede ayudarte con una serie de estrategias que describimos a continuación:

  • Descubrir a la persona tóxica. Analizar los rasgos que le caracterizan, en ocasiones es difícil verlos puesto que estas personas suelen hacerte sentir culpable de la situación y hacer que no veas al verdadero causante. El psicólogo te ayudará a que las identifiques y actúes en consecuencia.
  • Comprobar de qué manera te influyen, principalmente suelen usar el victimismo para que no te alejes de ellas.
  • Tratamiento de las consecuencias psicológicas que provocan en la persona afectada. A raíz de una relación tóxica pueden surgir problemas de autoestima y de seguridad en uno mismo, pérdida de la capacidad en la toma de decisiones e incluso una visión pesimista de la vida.
  • Trastornos psicológicos derivados. Si nos mantenemos un período muy largo de tiempo al lado de una persona tóxica pueden aparecer síntomas depresivos o ansiosos los cuales será necesario tratar antes de que puedan empeorar con el tiempo.
  • Dotarle de los recursos necesarios para que pueda defenderse de los abusos de las personas tóxicas para evitar que afecten en su estado de ánimo. El psicólogo le dará herramientas para que se sienta más seguro, sea capaz de regular sus emociones y marque límites para poder enfrentarse a personas así.

Si tiene cualquier duda puede enviarnos un comentario y estaremos encantadas de atenderle.