Actualmente la televisión e Internet son parte de nuestra vida, cada día vemos el telediario, una serie por la tarde o algún programa de entretenimiento por la noche. Y respecto Internet, hacemos uso de esta red de información constantemente.

Estos medios de comunicación son muy valiosos si sabemos cómo usarlos, pero los niños aún no conocen sus peligros.

Los dibujos animados tienen una gran repercusión en el comportamiento de nuestros hijos, los niños aprenden por imitación, por tanto copian la violencia que observan en los dibujos, se identifican con ciertos personajes, se tornan inmunes al horror de la agresión y aceptan esa crueldad como manera de resolver problemas.

Un tiempo excesivo del niño ante la pantalla de TV o el monitor del ordenador puede enseñarle que el modo de enfrentarse a la vida real es hacer las cosas tal cual las realizan los superhéroes.

Cuando los adultos vemos la televisión debemos saber que si nuestros hijos están presentes pueden verse afectados por el contenido de lo que se emite, ya que pueden ser espacios destinados a temas no apropiados para niños en edad escolar como drogas, sexualidad, racismo, terrorismo, etc., y generarles algún tipo de miedo o preocupación. Para no llegar a esta situación, podemos controlar las series y programas que vamos a ver, pero con Internet debemos tener especial cuidado ya que es más accesible.

¿Quién no le ha dejado el móvil o la tablet a su hijo alguna vez? Quizás para que se entretenga mientras van de paseo en coche o cuando hacen tiempo en una sala de espera.

Con un solo clic un niño puede acceder a contenido no apto. Por ejemplo, tras finalizar de ver un vídeo en Internet, podemos encontrar ciertas sugerencias que aparentemente son adecuadas para niños pero pueden resultar ser parodias de caricaturas, superhéroes o princesas con diálogos obscenos, violentos o vulgares. Como medida de prevención podemos activar herramientas de control parental.

Para saber si un contenido es adecuado o no debemos tener en cuenta una serie de aspectos, en primer lugar la edad para la que está recomendado, comprobar la sinopsis para saber si el dibujo o vídeo es apropiado y si aparecen contenidos violentos o sexistas, y si es preciso acompañarle mientras lo ve para asegurarnos de que lo comprende y lo contextualiza, los protagonistas a los que admiran deberían encarnar valores positivos y ser dignos de admiración, enseñar buenos comportamientos, y potenciar su imaginación y sus habilidades sociales, y por último debemos vigilar el tiempo que pasan delante de una pantalla, el máximo diario debería ser de una hora y de este modo fomentar las actividades al aire libre y la práctica de algún deporte.

Respecto a las consecuencias, una excesiva exposición al visionado de dibujos animados puede ser fuente de ansiedad en el niño, mermar su capacidad creativa, fomentar la agresividad y alentarle a buscar emociones y sensaciones potencialmente peligrosas para su integridad física y su salud mental.

Si notáis alguno de estos cambios en vuestro hijo o hija y creéis que ha podido ser provocado por estas influencias mediáticas, desde el gabinete podemos ayudaros a reconducir la conducta del niño y a instaurar unos modelos con valores morales y libres de toda violencia. Si tenéis cualquier duda no dudéis en hacérnosla llegar.